El-maravilloso-placer-del-proceso-lento

El maravilloso placer del proceso (lento)

En un mundo donde la rapidez es amada, hemos olvidado el placer de disfrutar del proceso.

 

“Gracias a la velocidad, vivimos en la era de la ira.”

– Carl Honoré

 

La historia es sencilla. Fui a cortarme el cabello a una peluquería nueva que abrió cerca de donde vivo. Fui con el tiempo contado pues debía correr después a varias citas. En mi mente, había calculado alrededor de máximo media hora para el corte. ¡Vaya sorpresa! Estuve ahí una hora.

 

En primera instancia podríamos pensar en qué falta de eficiencia. En una ciudad donde el tiempo corre  y no hay tiempo para nada, esto es completamente indignante. Pero, en un mundo donde necesitamos humanismo y nuevos pasos, esto es esperanzador.

 

Desde ya hace unas décadas existe el famoso ‘Slow Movement’ que justo pretende frenar los procesos para resaltar la calidad. El inicio fue con ‘Slow Food’ y ahora busca un cambio en el sistema que por buscar eficiencia y productividad ha provocado una inequidad e insustentabilidad impresionante. Este movimiento, como explica Carl Honoré, busca un balance para hacer las cosas. Un balance que a veces será rápido, a veces lento, simplemente en la justo velocidad que amerita.

 

Todo nuestro sistema se basa en el tiempo. “El tiempo es dinero”, ¿no les suena conocido? ¿Por qué no entonces comenzar con esos pequeños procesos en nuestras manos para aprovechar nuevas formas de disfrutar nuestras vidas y procesos? ¿Con nuestro tiempo?

 

Podemos aprovechar este movimiento y comenzar a apostar por la calidad, por apreciar las prácticas, por vincular los productos con su lugar de origen y su historia. Así, podríamos comenzar a lograr el cambio hacia un sistema que en verdad funcione por la gente y el ambiente. No al revés.

 

Ese día, ya ahí sentado, cuando me di cuenta que eso iba para largo, decidí algo: disfrutarlo. Cortarme el pelo podría parecer algo rutinario y sin importancia. Pero ese día se volvió en algo extraordinario, para ese día y para mi vida entera. Disfruté del momento, del proceso, de la experiencia del peluquero, de su plática, del tiempo que le tomó prepararme un café, de la técnica con la que preparaba cada herramienta… de todo.

 

Para lograr esto necesitamos cambiar nuestra forma de pensar y nuestra forma de respetar el tiempo (el nuestro y el de los demás – sí, disfrutar del proceso no significa dejar de ser puntuales). Disfrutar del proceso, eso es lo que necesita este mundo.

 

Nos leemos pronto.

 

——-

Ya lo he recomendado veces atrás, no está de más hacerlo de nuevo. Si quieren saber más sobre ‘Slow Movement’, éste libro de Carl Honoré es un buen lugar para empezar:

Honoré, C. (2004). In Praise of Slow. How A Worldwide Movement Is Challenging The Cult of Speed. Great Britain: Orion Books.

 

 

 

 

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